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año 59 de la era ibañez


definiendo el estilo en bruguera (1957-1963)


 Entre los años 1957 y 1963 comienza una etapa en la que Ibáñez va forjando poco a poco su estilo propio en el seno de Bruguera dando rienda suelta a su imaginación y creando infinidad de personajes (algunos de los cuales perdurarán durante décadas). Empezará publicando chistes junto a sus compañeros de Bruguera en la revista Pulgarcito (entre los números 1370 y 1375, publicados en agosto y septiembre de 1957 y de forma anónima). Posteriormente colaborará en secciones colectivas de "El DDT" (entorno al nº 332) y "Selecciones de Humor de El DDT" (en ésta última se le dedicó la sección "Mire qué gracioso es Ibáñez").


"El DDT" y "Selecciones de Humor de el DDT"
(Revistas en las que colaboró Ibáñez desde mediados de 1957)



Algunos de los primeros chistes de Ibáñez para Pulgarcito -sin firma-
(Pulgarcito nº 1374, 6/IX/1957)



Posiblemente el primer chiste de Ibáñez para Bruguera
(Pulgarcito nº 1370, 9/VIII/1957)


"¡Mire qué gracioso es Ibáñez!"
("Selecciones de Humor", Suplemento de "El D. D. T.", nº 57, 31/X/1957)


"A carcajada límpia" - Pulgarcito -ya con firma-
(Pulgarcito nº 1391, 30/XII/1957)

 
   Desde el nº 338 de el DDT Ibáñez comienza a publicar páginas temáticas, en su mayoría relacionadas con cualquier deporte (pértiga, escalada, vela, tenis, golf, esgrima, caza, fútbol...). Ibáñez realizará 333 planchas de temática deportiva durante más de seis años para la misma revista (hasta 1964), algo que nos permitiría ver la evolución del estilo del dibujante como autor y humorista. Dado el elevado número de páginas realizadas para esta serie es comprensible que la temática se repitiese en más de una ocasión. 


"El bonito deporte de la vela"
(DDT Extra Verano de 1959)
 
   Con el tiempo, tendrá nuevas oportunidades para demostrar su capacidad como dibujante como en la portada del Almanaque para 1958 de la revista Selecciones.


"Selecciones de el DDT, Almanaque 1958"
Portada realizada por Francisco Ibáñez


   Ese mismo año Bruguera lanza una nueva revista: "Can Can", la revista de las bubujas. Creada para competir con "Tio Vivo" y para intentar elaborar un producto dirigido a lectores adultos. Junto a Ibáñez podían encontrarse firmas como las de Armando Matías Guiu, Alfonso Paso, Raf, Vázquez, Peñarroya, Gin o Segura. En realidad, tanto Ibáñez como algunos de los autores que le acompañaron en su nueva singladura de Bruguera se convirtieron muy pronto en imprescindibles, en parte por la decisión de algunos de los creadores ya citados de abandonar Bruguera.



Revista "Can Can" (Bruguera, 1958)


  Uno de los primeros personajes creados por Ibáñez en esta nueva etapa será "Don Adelfo" (Can Can, II/1958), una serie que narraba las peripecias de un "Celestino" bajito, calvo y barbudo que, con muy buena voluntad, intentaba formar parejas, siempre con resultados infructuosos. El personaje permaneció en la mentada revista hasta al menos el número 84 (14/IX/1959). Para entonces Ibáñez llevaba un tiempo realizando otra serie en paralelo para la misma revista ("La historia esa vista por Hollywood") creada con anterioridad por Manuel Vázquez.

 

"Don Adelfo" (Can Can, II/1958)
  
   Ibáñez
tomó la serie en septiembre de 1958 (en el nº 32 de la revista Can Can) parodiando numerosas
biografías de personajes históricos, mitológicos o novelescos (Caruso, Hamlet, Miguel Strogoff...) a menudo protagonistas de grandes producciones cinematográficas de Hollywood. El autor supo seguir con buen tino la pauta de su antecesor Vázquez.



"La historia esa vista por Hollywood" (Can Can, IX/1958)
- Tira publicada en el Can Can nº 71, 1959 -

 

   Para la misma revista creará en 1958 varias subseries como “Ellas y...” o "La mujer y..." en las que retrataba en tono de humor la relación de las mujeres con diversos elementos (cosméticos, regalos, el ahorro, la plancha...):
 


"La mujer y la plancha"
(Can Can nº 40, 10/XI/1958)



   A finales de ese mismo año se publica una tira de temática medieval: “Godofredito, el escudero chiquito”. Apareció en el Almanaque para 1959 de la revista “El Capitán Trueno Extra”, en la sección “Diviértase y ría”, pero no tuvo continuidad. Posteriormente Ibáñez realizó otras tiras humorísticas con la misma ambientación como “Historia Medieval… de un señor algo feudal”, que apareció en el Almanaque para 1962 de la misma revista, y “El escudero Bartolo, o ¡Qué calor hace, Manolo!”, de la que hablaremos más adelante en este mismo capítulo.
 

"Godofredito, el escudero chiquito" (Capitán Trueno Almanaque para 1959) - 1958

   Poco después Ibáñez crea "La Familia Trapisonda, un grupito que es la monda" por imposición editorial, siguiendo la línea iniciada ocho años antes por Vázquez con "La Familia Cebolleta". La serie satiriza un entorno familiar integrado un matrimonio, un hijo y un sobrino hasta que el Decreto del 24 de junio de 1955 prohibe cualquier tipo de ridiculización de la autoridad de los padres, de la santidad de la familia y del hogar. Ibáñez tuvo así que dar un giro a esta estructura familiar convirtiendo en hermanos a sus protagonistas (Pancracio y Lucrecia) y en sus sobrinos a los niños. Además de todos ellos no hay que olvidarse de Atila, el perro de la casa. La serie comenzó en Pulgarcito en 1958, pero pasará por otras muchas revistas "Ven y Ven" (1959), "Suplemento de Historietas el DDT" (1959), "El Capitán Trueno Extra" (en 427 números entre 1960 y 1968) para terminar finalmente en la revista "Bravo" (1968), aunque posteriormente será reeditada en muchas otras.


 

"La familia Trapisonda" (Pulgarcito, 1958)

(Extraída de El Capitán Trueno (Extra Vacaciones, 1962))
 
   En 1958 Ibáñez también creó a "Felisa y Colás", una efímera serie casi desconocida por el público protagonizada por una pareja de novios con personalidades contrapuestas: Felisa, aspirante a vivir en la gran ciudad, y Colás, pueblerino de mente obtusa. Sus aventuras aparecieron en los Pulgarcitos 1422 y 1423 (VIII/1958) y no dejarán que Ibáñez exprima más su primer acercamiento al mundo rural, que retomará en el futuro en otras muchas series como "Rompetechos" o "Mortadelo y Filemón ".



"Felisa y Colás" (Pulgarcito, 1958)

    Ese mismo año Ibáñez también colaboró en varias secciones de la revista “Selecciones de Humor del DDT” para la que no había vuelto a trabajar desde sus primeros chistes de 1957. En concreto realizó una historieta sin continuidad titulada “Con el “rorro” a cuestas” (nº 106) y otra para la serie “El caso es...” (nº 91). Aún en 1958, Ibáñez realizó varios chistes de temática cinematográfica para una pequeña sección de “El DDT”, denominada “Cine Humor”, de la que Manuel Vázquez fue el pionero.

  En 1959, Ibáñez dibujó para la misma revista al menos dos tiras de una serie casi desconocida: “La gente esa...”. Llevaron por título “Por el ojo de la cerradura” (nº 118) y “Arreglando la casa”(nº 123). En el mentado número 106 de “Selecciones de Humor del DDT” Ibañez también ilustró textos de otros autores como el del humorista catalán Jorge Llopis para la serie: “Pequeñas biografías de Gente Gorda”. Ese año también colaboró en otras secciones como “Chisterama”, para la revista “Ven y ven” (que luego pasó a llamarse “Suplemento de historietas de El DDT”). La serie se recuperó en 1961, en “El DDT”, para la que Ibáñez dibujó dos nuevas entregas.

  En 1960 Bruguera fagocita a su competidora directa -Tio Vivo- y readmite a sus creadores, antiguos empleados de la casa, de nuevo en la editorial. Poco después se incorporará Ibáñez (en el nº 149 de la revista). Allí realizará dos series: "Claro que..." (que se publicó en todos los números hasta el 181 y que sería el último de esa primera época) y algunos chistes para la sección "Ríase...":

 

Claro que... (Tio Vivo, 1960)

   El 14 de marzo de ese mismo año aparecerá una nueva revista "Bruguera": "El Campeón" (la revista del optimismo) que, sólo cuatro meses después, pasará a llamarse "El campeón de las historietas". Ibáñez creará para dicha revista tres nuevas series: "Increíble pero mentira" (1960), "Ande, ríase usté con el arca de Noé" (1960) y "Godofredo y Pascualino, viven del deporte fino" (1961). La primera, una de las más originales de la época, representó una parodia de las noticias de entonces compuesta con viñetas llenas de chistes protagonizados por personajes esperpénticos que exageraban de manera surrealista situaciones cotidianas. La serie se reeditaría en numerosas revistas a lo largo de las siguientes décadas.

 

"Increíble pero mentira" (El campeón, 1960-61)


 
   La segunda de las series ("Ande, ríase usté con el arca de Noé") también apareció en 1960 y se publicó en los primeros 49 primeros números de la misma revista. La serie, disparatada y surrealista, se desarrolla en una agencia compuesta por Noé, un jefe despótico, y su subalterno Pepe, un hombre de apetito voraz capaz de comer algo distinto en cada una de las viñetas en las que aparece. La agencia se encarga de suministrar a sus clientes todo tipo de animales extravangantes de origen salvaje o doméstico: caballos capaces de juzgar al ajedrez, burros que tocan el saxofón, monos que recitan la lista de los reyes godos y los jugadores del Madrid, etc. La serie se refuerza con un tercer personaje: el pulpo de Don Noé. Un cefalópodo con cuatro tentáculos que reforzaba las acciones de su dueño haciendo los mismos gestos que éste. El tamaño de las historietas, como ya sucediera con "El escudero Bartolo", era también inferior a las habituales ya que un tercio lateral de la página se destinaba a publicar chistes y pasatiempos.



"Ande, ríase usté con el arca de Noé" (El campeón, 1960-61)


 
   La tercera de las series ("Godofredo y Pascualino, viven del deporte fino") apareció sin previo aviso en el número 50 de dicha revista ocupando, al igual que la anterior, dos tercios de página. Los protagonistas son en este caso trabajadores de una agencia de contratación de deportistas. Godofredo, dueño de la agencia, era un ser despótico y gandul que mantenía a raya a su trabajador, Pascualino, que se tomaba las indicaciones de su patrón al pie de la letra. Se trata de otra serie de tintes surrealistas con protagonismo dual en las que el jefe encomienda algún encargo a su subordinado y las que puede observarse cómo el estilo de Ibáñez sigue madurando en las metáforas visuales.

 

"Godofredo y Pascualino viven del deporte fino"
(El campeón, 1961)


  En los números extraordinarios de verano de 1960, 1961 y 1962 de la revista Capitán Trueno Extra Ibáñez publicará la serie "El Escudero Bartolo o...¡qué calor hace, manolo!". Una serie limitada a sólo esos tres números en la que se mezclan los tiempos medievales con los contemporáneos. Estas aventuras ocupaban tres cuartos de página vertical y estaban protagonizadas por un caballero y su fiel escudero quien, dicho sea de paso, en lugar de un caballo o un burro, utiliza una vespa para desplazarse. Casi todas las viñetas de las aventuras están llenas de pequeños detalles en forma de gag; tres piezas de orfebrería en las que Ibáñez explota todo su talento.



"El escudero Bartolo o... ¡qué calor hace, Manolo"
(El Capitán Trueno Extra Vacaciones, 1961)

   Entre los números especiales con temática navideña de aquella época, existe una rareza apenas conocida por los aficionados. Se trata de una historieta de una página que llevó por título “Don Vicente y Rosalía, y el décimo de Lotería” en la que Ibáñez da vida a dos nuevos personajes utilizando el socorrido formato “patrón-sirvienta” tan  habitual en la época. En la efímera historieta Vicente encarga a su criada Rosalía la compra de un número de lotería con la esperanza de verse ganador del premio “Gordo”. Pero la ignorancia de Rosalía, a la que Ibáñez atribuye el carácter y la personalidad de una persona llegada de un entorno rural, termina siendo el recurso clave del que se vale Ibáñez para desarrollar el divertido desenlace de la historieta.
 

"Don Vicente y Rosalía, y el décimo de Lotería"
(??)

  En 1961 Ibáñez colabora con la revista femenina Blanca con la serie "Polito, tipo duro", que comenzó a aparecer en las últimas páginas de la revista desde sus primeros números (marzo de 1961). La serie anticipa en algunas de sus viñetas esa vena sádica que con el tiempo será más habitual en el dibujante.
.

"Polito, tipo duro" (Blanca, 1961)

   En 1960 finalizó la primera etapa de la revista Tio Vivo, recien adquirida por Bruguera (que además consiguió que todos sus integrantes, salvo Giner, regresaran a la editorial de la que partieron).Bruguera relanzaría la revista a los kioskos el 6 de marzo de 1961 comenzando desde el número cero siendo Ibáñez el encargado de cubrir la contraportada de esta revista. Para esta nueva publicación Ibáñez creará la serie "13, Rúe del Percebe", que se convertirá a la postre en una de las series de mayor éxito del dibujante. La serie presenta un edificio abierto de forma transversal de manera que el lector puede disfrutar de diversas escenas de una alocada comunidad de vecinos integrada por un moroso, un ladrón, unos niños muy gamberros, una casera muy tacaña, una ancianita que protege a los animales, un fabricante de monstruos, un inventor, un tendero que tima a sus clientes, un hombre que vive en una alcantarilla y una portera (además de un gato y un ratón que se llevan tremendamente mal). Con el tiempo la serie será víctima de la censura, que decicidió que "sólo Dios puede crear vida", lo que llevó a Ibáñez a sustituir al fabricante de monstruos por un sastre incompetente que permanecerá hasta el final de la serie.

 

"13, Rúe del Percebe" (Tio Vivo,1961)


En 1962, y en el extra veraniego de la revista "El DDT" se publicó una página de humor realizada por Ibáñez que llevó por título: "Calor sobre el asfalto". Curiosamente, la página no llevó ni un solo bocadillo ("por agotamiento"):


"Calor sobre el asfalto"
(DDT Extra Verano 1962)


   A finales de ese mismo año Ibáñez crearía una nueva serie ambientada en el lejano Oeste: "Cabeza de ajo, el penúltimo navajo". El autor ya había dado muestras de su predilección por la temática western y, de hecho, su argumento es muy similar al de la tira "El asalto", de la que hablamos al inicio del capítulo, precursora de la serie “Haciendo el Indio”, como vimos. Ésta basa su humor en las confusiones verbales y sigue la mecánica incombustible del payaso-tonto y el payaso-listo en la que se basaban numerosas series del dibujante aunque en esta ocasión el jefe es un jefe indio, claro está. Pero, por alguna razón la serie no tuvo continuidad y sólo se conoce la publicada en el número 599 del DDT publicado el 5 de noviembre de 1962.



"Cabeza de ajo, el penúltimo navajo"
(DDT nº 599, 5/XI/1962)

   Antes de que terminase el año 1962, y en el nº 604 de la misma revista (10/XII/1962), se publicó una página de Ibáñez que parecía estar pensada para convertirse en una serie regular: "Los cuentos del tío Cascote en la Villa del Garrote", una versión paródica del popular cuento de la "Cenicienta" que bien podría haberse continuado con nuevas entregas. Sin embargo, lamentablemente, nunca aparecieron más páginas de esta alocada serie que seguía la misma línea que otras páginas de humor de la época como "La historia esa vista por Hollywood":



"Los cuentos del tío Cascote en la Villa del Garrote"
(DDT nº 604, 10/XII/1962)

     

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